miércoles, 13 de agosto de 2008

Clorofilia

Vivimos en una sociedad clorofílica. Eso es, que amamos el verde como sinónimo de ecología, respeto por el planeta, naturaleza, etc. Cualquier organización en defensa de la naturaleza se identifica con el verde. Una gran alegría para los cloròfilos la ha dado el presidente senegalés Abdoulaye Wade, que quiere iniciar un proyecto de construcción de una franja arbórea que atraviese África de oeste a este por todo el Sahel. Es la renombrada "Gran Muralla Verde".
El Sahel es una zona de clima semiárido, con precipitaciones alrededor de los 200 l/m2 al norte y 600 al sur, con el inconveniente añadido de que suelen estar concentradas en uno o dos meses del año. Por lo tanto, su eficacia es muy baja. Con estas características podemos decir, sin duda, que el color predominante del Sahel es el ocre. Y eso no quiere decir que su fauna y la flora sean pobres. Este es un ecosistema singular, con especies adaptadas a su entorno y muchas veces únicas al mundo.
Y ahora pretenden construir un bosque artificial donde no hay casi bosques, destrozando así miles de hectàreas de este peculiar ecosistema. Y todos felicitan a Wade por su iniciativa. Nuestra clorofília relaciona la construcción de verde con el ecologismo, en lugar de dejar que la naturaleza sea la que seleccione las especies idóneas para cada entorno. El verdadero ecologismo se encuentra precisamente en eso: en que el hombre intervenga lo menos posible en la naturaleza.
¿Cuál es la excusa para la construcción del muro vegetal? Que el Sáhara gana terreno al Sahel y deben frenarlo con un bosque. Durante años, el ecologismo catastrofista ha propagado la idea de que el Sáhara gana terreno al Sahel y ésta se ha convertido en una verdad indiscutible. Bien, en una verdad indiscutible hasta que llega la ciencia empírica. Y es que hay un satelite que mide la cantidad de carbono que fija la vegetación al suelo, o sea, la intensidad de la actividad vegetal. La línea que separa al Sáhara del Sahel se ha situado en 72 g/m2/año y es la frontera natural del desierto. Pues bien, entre el período 1982-2004, esta línea ha ido ganando terreno al desierto. En 1994 ya se había fijado 100 km más al norte que en 1984, y en 2004 parece que continúa subiendo. Podéis ver un mapa indicativo aquí.
¿Será que el presidente senegalés no conoce éstos datos o será que quiere sacar un buen puñado de dinero de ayudas internacionales para este "bonito" proyecto? Y si, además, los miembros del Gobierno pueden embolsarse una buena parte de los billetes, mejor que mejor.
Por cierto, el presidente español ya ha sido seducido por la iniciativa y es posible que colabore.

5 comentarios:

JoPo dijo...

nose, nose, ami la idea no me parece tan mala, aunque claro,es cierto q identificamos verde con ecologia y un desierto tambien es parte del ecosistema, pero aun asi...
lo q no hay duda es lo de llenarse los bolsillos, eso nunca falla

Ray Coy dijo...

Casi seguro que el objetivo del proyecto es trincar dinero.
Sigue contando cosas tan interesantes, Miquelet. Un beso :)

Bocaseca woman dijo...

En primer lugar felicidades por tus blogs, es una buena iniciativa tener una versión en valenciano (o catalán). Yo me manejo mejor en castellano, así que opto por escribirte en este.

No estoy muy de acuerdo con eso de intentar crear ecosistemas donde el clima y otras condiciones (por ejemplo, el suelo) no es propicio para su desarrollo. Una propiedad de los ecosistemas es que "se automantienen" y dudo que haciendo una cosa así en el Sáhara se consiga mantener por sí solo en el tiempo.

Si se piensa, no es algo tan distinto a lo que se lleva haciendo en el Bajo Vinalopó o en Murcia, poner campos de golf donde no hay suficiente agua para abastecerlos... Pero siempre hay politiqueo por el medio.

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Coincido con JOPO, sobre todo en lo último, es que nos hemos vuelto tan escépticos... nos han golpeado demasiado.
Veo que también pensamos lo mismo que RAY COY, lo dicho...

miquelet dijo...

JOPO: El caso es que ¿tienen menos valor los arbustos, plantas y los animales que tienen su madriguera en el lugar donde se va a construir esa muralla? ¿Por qué premiamos a unas especies sobre otras? ¿por tener más tamaño, frondosidad, belleza (desde el punto de vista humano)? ¿No es eso una especie de racismo vegetal?

RAY COY: Eso parece, ya que pedir presupuesto para parar el desierto en un lugar donde no avanza el desierto...

BOCASECA WOMAN: Bienvenida al blog y gracias por unirte a los comentarios en la lengua que desees.
Gran razón tienes con lo de los campos de golf. Los campos de golf son perfectos, por ejemplo en Escocia, donde prácticamente lo tienes ya construido. Pero es un crimen ecológico destruir nuestros ecosistemas (que aunque sea un secarral, también es ecosistema) para implantar un prado que necesita el agua que no tenemos. Y todavía había quien nos lo vendía como algo ecológico.

CHUQUIS: Es verdad. Como sigan desvirtuando la verdadera ecología, nos vamos a volver excepticos del todo.

Gracias a todas y todos por vuestros comentarios. Besos.