domingo, 24 de agosto de 2008

Un puesto de trabajo ideal

Acojonante el estudio que han realizado IESE (una escuela de dirección de empresas) y ADECCO (una empresa de trabajo temporal). Ya no saben como convencer a los trabajadores de que trabajar más, con menos derechos y garantías, es lo mejor que nos pueda pasar.
Quizás deberíamos utilizar un traductor de idiomas empresario-trabajador, trabajador-empresario, ya que de otra manera, quizá terminemos pidiéndole perdón a los patrones por haber acabado con la esclavitud.
El estudio propone a las empresas acabar con las jornadas de trabajo rígidas y que el trabajador pueda realizar el trabajo donde quiera y cuando quiera mientras cumpla con los objetivos marcados por la empresa. Lo pintan de una manera idílica, ya que así podemos compatibilizar nuestra vida personal con la laboral, podemos trabajar desde casa, hacer más horas un día para salir antes al otro, reducir la baja moral... en fin, que bienvenidos al paraíso.
Pero será mejor que lo traduzcamos a nuestro lenguaje: teniendo esta nueva estrategia, ¿alguna empresa pondrá objetivos fáciles y que se puedan cumplir cómodamente en cuarenta horas semanales? Ahora ya no vale aquello de "haz lo máximo que seas capaz en tu horario", sino "debes hacer eso, tardes lo que tardes". Aquellas personas menos hábiles deberán trabajar horas extras no pagadas, ya que es el objetivo y no el horario lo que firmaron en el contrato. Así, la baja moral será sustituida en muchos casos por el estrés y por la frustración de no poder cumplir los objetivos en un horario normal. Ya lo dice el estudio: en experiencias con este método, se han llegado a dar aumentos de la productividad del 35%. Lo veo lógico. Supongo que también se habrá incrementado el número de horas realizadas por los trabajadores. Además, los permisos para ir al médico o por cualquier otro imprevisto siempre contarán como que están tu tiempo libre, ya que el tiempo sigue contando y debes conseguir el objetivo. Ya sacarás el tiempo de donde puedas.
Deberemos ir con mucho cuidado con este nuevo método, ya que parece que se intentará imponer muy pronto. Procuraremos que no nos engañen con las supuestas ventajas que nos pueda reportar.

8 comentarios:

JoPo dijo...

ahi te veo mikelet!!
muy bien desgranado y avisando a navegantes de una parte de lo q a priori puede parecer bueno. Todo tiene trampa.
ademas, estos estudios parecen q creen q todos somos oficinistas.

¿crees q un peon podra hacer su curro en casa?se llevara la makina para hacer cemento para casa jajaja.
o yo vigilare desde mi sofa mientras veo House

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Hummm, ¡no les creo nada! Siempre prometen y nunca cumplen. A principios del siglo XX comenzaron a cobrar impuestos varios, con la promesa de que todo era para mejorar nuestro bienestar, ¡muchos les creyeron, pero muy pocos se enriquecieron (los creadores del impuesto)!

supersalvajuan dijo...

Queremos soluciones, no promesas.

agnóstico apático dijo...

Me parecen muy interesantes tus reflexiones acerca de la propuesta. Podría ser positiva, siempre que no se cumplieran esos temores, lógicos por otra parte... Yo soy escéptico en eso de los objetivos por la falta de concreción en muchas ocasiones con respecto a las horas que se pueden echar hasta cumplirlos. Una normativa así puede ser interpretable de muchas maneras y beneficiar sobre todo al empresario. ¡Salud!

miquelet dijo...

JOPO: Yo lo veo una trampa como una casa. No hay vuelta de hoja: las empresas tienen que buscar maneras para que los trabajadores curren más por lo mismo. Como no cuela el aumentarle las horas porque sí, pues se han inventado esto.

LOS CHUQUIS: ¿Quien se puede creer que las empresas, de repente, se pongan a pensar en nuestro bienestar?

SUPERSALVAJUAN: Y las soluciones no pasan por sus manos, sino por nuestra organización como colectivo de trabajadores.

AGNÓSTICO APÁTICO: La banca siempre gana (como se dice). El empresario intentará aprovecharse al máximo de cada medida que se adopte. Y si la propuesta viene de ellos, es que les beneficia un montón.

Salud a todas y todos y gracias por vuestros comentarios.

Duquesa de Katmandu dijo...

Hola:
Aquí los trabajos de "consultoría" funcionan así, de modo que no te obligan a cumplir un horario en la oficina (donde en general no hay computadoras suficientes, etc.) y el contrato es "pago contra entrega". Es cierto que siempre se termina laburando mucho más (en tu casa), mientras cuidás que no se te quemen las papas al horno.

Beso,

Camilo Jiménez dijo...

Las tareas casi nunca se plantean con la fórmula "Debes hacer eso tardes lo que tardes": te dan un tiempo límite casi siempre estrecho, avaro, y ahí sí toca invertir todo el tiempo del trabajador en terminar la tarea. y adiós tiempo libre. Además estás en tu casa, por ejemplo, y entonces todo el día se te va allí cumpliendo con la tarea en el tiempo impuesto por el contratante. Adiós ratos libres.

En Colombia la mayoría de los contratos son por objetivos, sin contatación directa por parte de la compañía, con lo que el trabajador debe asumir los costos de su seguridad social, e igual le toca ir a algún lugar de trabajo. Encima, esos contratos siempre son por tiempo definido de antemano, y conozco muchos casos de gente que labora desde hace 3, 5 años en una empresa y debe firmar contratos cada tres o seis meses. Eso sí, en cualquier momento le dicen no más y chau. Triste, triste.

miquelet dijo...

DUQUESA DE KATMANDÚ; CAMILO JIMÉNEZ: Interesantes los ejemplos que planteáis. Parece ser que esta forma de trabajar está más implantada de lo que yo pensaba. Es un contrato ideal para el empresario: se asegura la realización de la tarea evitándose pagar horas extras por imprevistos o bjaja productividad de algunos empleados.

Gracias por vuestros comentarios.