viernes, 17 de octubre de 2008

La otra Francia

¿A quien silbaban miles de personas el pasado martes en el Estadio de Francia de Paris? ¿A la Marsellesa? ¿A Lââm, la cantante que lo interpretaba? ¿A los jugadores? ¿Al Presidente Sarkozy? El himno nacional francés quedó ensordecido por los miles de inmigrantes tunecinos y los descendientes de estos, que abucheaban con este hecho a la Francia más hipócrita, a esta Francia que reniega y esconde a algunos de sus franceses por tener la piel un poco más oscura, los cabellos rizados y llamarseRachid o Youssef. Atacan a la Francia que les excluye con silbidos hacia uno de sus mayores símbolos: “La Marsellesa”. Tres años antes, el ataque fue contra otro símbolo francés: la riqueza.
En el año 2005, cuando el extrarradio de la capital estalló en llamas, el ministro del interior y actual presidente, Nicolas Sarkozy, dijo que esta “chusma” (racailles) necesitaba limpiarse con Karsher (un limpiador para el barro de los tractores). El martes, una vez acabado el partido, el Secretario de Estado de Deportes, Bernard Laporte, dijo que sería necesario que la selección francesa fuera a jugar fuera de París para encontrar “gente sana”. Esta es su solución: huir y esconder a la “gente insana”. Porque escuchar el himno de tu país es muy emocionante cuando tupaís te ha hecho vivir tan cómodo como Laporte o Sarkozy.

12 comentarios:

Mal bicho dijo...

Estamos viviendo una ola de racismo institucional que no es mas que el reflejo de lo que piensan muchos, que es lo que realmente me preocupa.
En Europa nos creemos muy señoritos como para juntarnos con gente de otras razas.
Hay que ser burro, de verdad.

Bito dijo...

Es indignante.

Desde luego dan ganas de decirle a todos los repudiados que se larguen de la mierda de país galo de verdad... a ver cuanto tarda el Sr. Bruni en ir a pedirles de rodillas que vuelvan.

No tengo ni idea porque a estos primeros ministros se les olvida que ellos no son nuestros dirigentes, sino nuestros empleados, puesto que nosotros les pagamos el sueldo.

En fin.

miquelet dijo...

MAL BICHO: Es cierto. Y es una pescadilla que se muerde la cola. La gente es racista, el gobierno les da lo que quieren oír, y el pueblo entonces se hace más racista, con lo que se va hinchando la bola.

BITO: Antes de que se fueran se plantaría en la frontera para rogarles de rodillas que no se fueran. Se hundiría el país económicamente y además no tendría a nadie para desviar la atención de la gente.

Gracias por vuestros comentarios.

JOHAN BUSH WALLS dijo...

Lo irónico del caso es que la mayoría de los jugadores de la selección francesa son hijos de inmigrantes, o inmigrantes, o nacidos en las colonias francesas.

Si los inmigrantes se van, se quedaría vacía Francia, es impresionante la cantidad de gente de otros países que habita en Paris, y la ciudad es un hervidero de pasiones que en cualquier momento detonan.

Pero los gobernantes, igual que en cualquier país, son ignorantes.

Salú pue.

Necronomicón.net dijo...

¿Qué piensas que ocurrirá en España dentro de 15 años?. ¿Crees que se está propiciando una base sólida de inmigrantes integrados que eduque a una segunda generación orgullosa de sentirse española?.

Al menos a Francia, futbolísticamente, les hacemos… PLACA, PLACA.

Saludos a todos y a todas.

supersalvajuan dijo...

Otra toma de la Bastilla es lo que necesitamos. No sólo en Francia.

alfonso dijo...

aqui vamos por el mismo camino, mal camino

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Todo país tiene sus hipócritas, xenófobos e intolerantes... el nuestro no escapa a eso. Cuesta creerlo, pero lamentablemente son muchos.

El Kontra dijo...

Uff, que buen post maestro felino, yo estuve visitando Paris precisamente en medio de esos incidentes y escribí un artículo sobre esto (en otro medio) y le acabo de prometer a una amiga bloguera escribirlo nuevamente.

Aunque leí de este que esto sucedió ya en Marsella y me cuentan (no te lo puedo asegurar) que Le Pen lo utilizó para su campaña en el 2002.

Saludos

Ray Coy dijo...

Un amigo mío estuvo de Erasmus en París cuando la oleada de quema de coches. Él vivía en el extrarradio porque era más barato y estaba cerca de la facultad y me contaba que la Policía diariamente pedía a la gente que iba por la calle que se identificase, sin estar haciendo nada. Él decía que la forma que tenían de actuar te hacía sentir mal, como un delincuente, y que si él siendo de la Unión Europea tenía esa sensación, cómo no se sentirían quienes venían de otros lugares.

miquelet dijo...

JOHAN BUSH WALLS: Y precisamente los inmigrantes pobres han sido los que más han hecho por Francia. Muchos más que los que juegan en la selección.

NECRONOMICON: Pues vamos por el mismo camino.

SUPERSALVAJUAN: Muy mal debe ponerse la cosa para que se movilice la masa de apáticos. Tal vez si en la Bastilla hubiera un cartel que anunciase: "Grandes rebajas"...

ALFONSO: Desgraciadamente esa es la impresión que tengo.

CHUQUIS: Parece algo innato de toda la humanidad. Ningún país se escapa de eso.

EL KONTRA: Pues entonces creo que sabrás del tema mucho más que yo.

RAY COY: Es una de las cosas que caracterizan a esta especie de "apartheid". Sólo con vivir en determinados barrios, ya eres un delincuente potencial. Y lo peor es que te tratan como tal.

Muchas gracias por vuestros comentarios.

Enric Tomàs dijo...

Poco a poco el problema de la inmigraci´pno en Francia parece que empeora. Los hijos de la segunda generación de inmigrantes no tiene ese sentimiento de gratitud hacia su país de acogida. Son, además jóvenes entre dos aguas: ni franceses (allí se le mira mal) ni musulmanes (allí se les considera digámoslo así, traidores). Uno de estos inmigrantes de segunda generación fue el que asesinó a Theo Van Gogh.